
El mar es sublime
y nos pone de ese lado del puente.
Inferiores y superiores a la vez,
por esa misma razón.
. . .
Te vi sentado, ordenabas un café.
Quise contarte esto y tantas cosas
pero sin querer seguí mirando por la ventana,
viendo la vida pasar.
La vida es una espera, y yo ya me acostumbré.
Las olas siempre van a romper.
¿Destino trágico?
Tal vez.
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