Se miraban, ese era su secreto. Siempre a la misma hora. Era su forma de entenderse, y quién sabe qué más.
Se miraban, los miraban. Aún así, nadie lo notaba, cómo hacerlo. Y así todo había comenzado.
Juliana salió de su casa, cerró con llave. Ese día sonreía. Caminaba sin apuros. Sin embargo, no lo vio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario