Un nuevo acorde te hace mirarme a los ojos
y te pierdo,
entre incertezas y escenas malogradas,
inconstancias y pensamientos de nada.
Y es que las palabras y las cosas no se llevan bien.
La imagen perturba y calma al mismo tiempo.
Falsa redención.
Lo sublime deja de serlo en este nuevo siglo.
Yo sólo quiero el reflejo, no, la escencia.
Un día...
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