miércoles, 21 de marzo de 2007

Instantánea I

Esperé pasar el tren. Sentada me quedé mirando. Sólo eso. El tiempo transcurría como siempre. Las manecillas del reloj giran y giran, esa es su función, señalar lo irreversible.
Gastón me miró diciéndome que esta vez sería la última. El tren ya no pasaría más ante mis ojos.

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